Uso de “huacho” y sus variantes en el español de Chile. Breve trabajo de investigación en Sociolingüística variacionista.

Breve trabajo de investigación en Sociolingüística para el Máster de Formación de profesores de español como lengua extranjera de la UNIBA. ¡Qué disfruten la lectura!

INTRODUCCIÓN

A simple vista, pareciera que el usuario de una lengua no toma ninguna decisión cuando habla, sino que simplemente habla. Sin embargo, tal como lo han demostrado estudios sociolingüísticos, las diferencias lingüísticas entre hablantes de una misma lengua se deben, principalmente, a factores sociales tales como la edad, el género, la procedencia geográfica y el nivel de educación (variables). En realidad, aunque parezca espontáneo, muchas veces elegimos una forma de expresarnos o de decir algo en desmedro de otra. A esta “correlación sistemática con una serie de factores lingüísticos y sociales” la Sociolingüística variacionista llama heterogeneidad estructurada (De Rosselló).

Las decisiones o elecciones lingüísticas pueden darse en contextos multilingües o monolingües, y pueden ser de tipo léxico, un estilo de habla en particular, un tipo de pronunciación o una forma sintáctica determinada. En este trabajo abordaremos una variable de tipo geográfica, pero con implicaciones de las variables de edad, sexo y nivel de instrucción. Corresponde a un uso léxico, en concreto el uso de una palabra con distintos matices semánticos en el lenguaje informal chileno.

La comunidad lingüística

Chile tiene una población de cerca de 18 millones de personas (17.789.000) de acuerdo a The World Factbook, 2017. La lengua oficial es el español, pero convive con ocho lenguas indígenas. De entre estas, las más sólidas en su estatus son: el mapudungun, hablado en el sur del país; y el quechua, en el norte. Dos lenguas están amenazadas, a saber, el rapa nui y el aymara. Y cuatro están muriendo: huilliche, qawasqar, yámana y kunza. El lenguaje de señas en español está en crecimiento. La tasa de alfabetización es de 99% (Roser and Ortiz-Ospina 2018).[1]

            Al ser la lengua oficial del país, el español es la lengua de enseñanza tradicional y es comprendida y hablada por toda la comunidad. No así con las lenguas indígenas que son del dominio de sus propias poblaciones.

Los informantes

Para esta investigación he trabajado con dos grupos de informantes. El primero, al que llamaremos Informantes A (IA), corresponde a seis miembros de mi entorno cercano (familia y amigas) con quienes me comunico regularmente. Ellas son solo mujeres: tres amigas, mi madre, una tía y yo. Todas somos chilenas. Todas hablamos español como lengua materna (LM), pero solo tres de nosotras hablamos una o dos lenguas extranjeras (LE).

Paralelamente, realicé una breve encuesta a un grupo llamado “Chilenos en Sydney”,  a través de una red social. Así, se conformó el segundo grupo, al que llamaremos Informantes B (IB). Este grupo está formado por aproximadamente 100 chilenos adultos, hombres y mujeres, que viven en Sídney, ciudad donde resido. Para efectos de este trabajo, podemos deducir que todos ellos hablan español en su variante chilena como LM, e inglés como LE.

Análisis lingüístico

La variable lingüística con la que trabajaremos es la variable geográfica o diatópica, con una variante de tipo léxico, específicamente la palabra: “huacho/a” que corresponde a un uso del registro de habla informal en Chile. Las variantes lingüísticas de esta palabra afectan su grafía (huacho/a; guacho/a; wacho/a; wachis) y su significado.

El léxico usado en Chile ha dado origen a no pocos estudios lingüísticos de diversa índole. Una de las publicaciones consultadas fue Chilenismos de uso corriente de Abel Naranjo, publicado ya en 1965. En ella, el autor advierte “El vocabulario que transcribo a continuación ha sido recolectado directamente de la conversación, la prensa, la literatura y guías turísticas de Chile. […] En general es un lenguaje muy diferente en la pronunciación y entonación, y hasta en la morfología y sintaxis” (Naranjo, 1965). A lo largo de sus páginas, encontramos una especie de diccionario de chilenismos entre los que se encuentra la palabra que nos ocupa: “GUACHO. Del aimará huajeha ‘huérfano’. Del bastardo se dice que es un huacho” (Naranjo, 1965. Publicado en Thesaurus, N°3 p. 609).

En un recorrido por el origen etimológico, nos encontramos con un interesante artículo publicado en el periódico El Mercurio de Perú en 1919, en donde se analizan los orígenes de Gaucho y sus conexiones con Guacho o Huacho. Aquí el origen se atribuye a otra lengua indígena: el quechua y su significado sería el mismo: “HUACCHO, que significa de manera general, “huérfano”, “pobre”, “abandonado”, “sin nadie que sienta por él”, y, de manera restringida, acepción en la que se usa en las granjas y centros rurales, significa “el recental cuya madre ha muerto”. Esta voz casi se ha castellanizado entre nosotros con la pronunciación de huacho” (Cosio, 1919. Publicado en El Mercurio).

Como quiera que sea, si del aymara o del quechua, esta voz ha permanecido en tierras sureñas, tal como lo indica el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE): guacho, cha Tb. huacho. Del quechua wajcha ‘indigente’, ‘huérfano’.

  1. adj. Arg., Bol., Ec., Par., Perú y Ur. Dicho de una cría: Que ha perdido a su madre.
  2. Adj. Arg., Bol., Chile., Par., Perú y Ur. Dicho de una persona huérfana (II a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos). U.t.c.s

Sin embargo, en Chile ha mutado en su significado. Las variantes fueron identificadas simplemente porque las he escuchado innumerables veces en el grupo IA. Y yo misma la uso con uno de los significados. Sin embargo, nunca antes había reflexionado en las diferencias semánticas de las variantes hasta ahora. Las variantes son claramente muy usadas en la comunidad, pero menos de lo que pensaba. Esto se comprobó con la encuesta realizada al grupo IB.

            Las diferentes variantes semánticas para Huacho/Guacho son cinco: N°1. “Huérfano o sin padres” (que vendría siendo el significado original); N°2. “Amigo/a”, usado de manera cariñosa como sustantivo (¡Hola guachita!); N°3. “Buenmozo/a, Atractivo/a”, usado como sustantivo y siempre seguido del adjetivo rico/a que también adquiere el mismo sentido coloquial. Es decir, alguien muy atractivo físicamente (Guachito rico); N°4. “Vacío, incompleto o pobre” (Pongamos algo más que se ve muy guacho); N°5. Usado como sustantivo, vocativo y siempre con el adjetivo “culiao” (de culo-culiado) Es un vulgarismo.

            Del grupo IA, cuatro personas usan la palabra con el significado N°2, pero varía en la forma. Karen (37) dice “guachis o wachis”; Daniela (36) y Jeannette (37) dicen “guacha” y “guachis” indistintamente para referirse a sus amigas (yo incluida). Y mi tía (70), siempre en diminutivo “guachita”. Mi madre (67), por otro lado, jamás la usa con este sentido, pero sí con la connotación negativa N°4. Las frases “se ve guacho; se veía guacho; queda muy guacho” son típicas de ella. Yo uso la palabra con el sentido original N°1, aunque mezclado con N°2. El contexto es uno solo: para referirme a mi novio “Mi guaaacho”. Generalmente la /a/ pronunciada de modo alargado, como significando “Mi pobrecito, mi niño”, sin ninguna intención peyorativa (aunque sospechosamente condescendiente).

Todas estas opciones fueron ofrecidas en la encuesta al grupo IB, además, de la opción “No uso esta palabra”. La imagen muestra los resultados finales. Aunque no se alcanza a apreciar la opción con el significado “huérfano; sin padres”, nadie eligió esa opción.

Análisis social

Hay una variable que es común a todos los informantes y es la procedencia geográfica. En Chile, todos conocen esta palabra porque tiene un uso histórico. Me atrevería a afirmar que todos conocen sus diferentes acepciones, aun cuando no las usen. Aunque sabemos de la presencia de esta palabra en otros países de América del Sur, aparentemente mantiene el significado N°1.

El uso de la variante N°2 (amiga/o) se explicaría mayormente por la variable sexo. Es usada más por mujeres que por hombres. En nuestra encuesta, 30 mujeres (+ 4 de IA) eligieron dicha opción versus 19 hombres. Yo, de hecho, nunca he oído a un hombre decirla con este significado. Y, por lo mismo, me ha llamado la atención su elección por parte de hombres. El bajo o nulo uso de la variante N°1 (huérfano) parece explicarse por la variable edad. Todo indica que el significado ha mutado y se ha alejado del sentido original producto de avances sociales en el reconocimiento de los hijos. Ya no existen “hijos naturales”, y el estigma de no “tener papá” ha ido diluyéndose en Chile. La palabra “huacho/guacho” con esta connotación sonaría no solo anticuado, sino también ofensivo y peyorativo, lo que afectaría la imagen del hablante.

La elección de la variante N°4, por solo 2 personas en total (1IA+1IB), se explicaría también por la variable edad. Es la más cercana al sentido original de “huérfano” y quizás por ello, la menos usada. Tal como había hipotetizado, el nulo uso de la variante N°5 (vocativo ofensivo) se explicaría por la variable de educación. IA son mujeres con educación terciaria completa, en su mayoría. El grupo IB se compone también de personas mayoritariamente educadas, con un poder adquisitivo que les ha permitido emigrar a un país caro en comparación con Chile. Ambos grupos reconocen en dicha variante una expresión extremadamente vulgar. Se relaciona asimismo con la variable social diastrática. Ninguna persona de clase media o alta en Chile usaría esa expresión en un lenguaje cotidiano, a no ser para imitar el lenguaje vulgar.

CONCLUSIÓN

La presencia de la palabra Huacho/Guacho tiene más de un siglo de presencia en América del Sur. Sin embargo, en Chile ha mutado su sentido (acaso original) generando nuevos matices, totalmente contrarios a dicho sentido. Aunque para ello habría que establecer un análisis diacrónico, ya había notado la pérdida de este significado. Incluso mi tía y yo se lo habíamos explicado a mi novio que es belga. No obstante, uno de los hallazgos más interesantes de este trabajo fue comprobar que hubo muchos informantes (43 en total) que reconocieron no usar la palabra. Cifra que es más alta de lo hipotetizado. Sería interesante saber por qué no la usan. La teoría más plausible parece ser que es una variable diastrática, pero por supuesto habría que investigarlo. También fue interesante comprobar que muchos hombres usan la palabra estudiada con el sentido de “amigo/a”, algo que no había pensado que pasaría.

BIBLIOGRAFÍA

  • Eberhard, D., Gary F. Simons and Charles D. Fenning (eds.). 2019. Ethnologue: Languages of the World. Twenty-second edition. Dallas, Texas: SIL International Onliane version: https://www.ethnologue.com/
  • Naranjo, A. Chilenismos de uso corriente.  Thesaurus, Tomo XX, n°3 1965.
  • REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.2 en línea]. <https://dle.rae.es&gt; [10/07/2019].

Alumna: Leslie Jervis – Profesor: Carles De Rosselló – Fecha: Julio de 2019


[1] Citado en https://www.ethnologue.com/country/CL

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